
¿Cuántos amigos tienes en facebook? ¿Cuántos contactos en linkedin? ¿A cuántos periodistas conoces? ¿Cuántos registros acumulas?
Sinceramente, ¿no tenéis la sensación de que esta pregunta empieza a resultar cansina? Creo que deberíamos empezar a pensar en serio en la calidad, y no en la cantidad, de los contactos. Y cuando digo 'calidad' me refiero al interés mutuo que podamos tener unos y otros. ¡También ellos!
El otro día una persona elogió easypress.es porque tenía varios miles de periodistas en su base de datos. Por supuesto que agradecí el elogio, pero si algún valor tiene easypress.es para mí es que permite segmentar, evitando el 'efecto spam'. Y creo que esto es aplicable a todas las esferas de la vida, redes sociales incluidas. Porque si se trata de 'cuántos' mails tienes en tu base datos, seguro que hay plataformas que acumulan más. Y seguro que el porcentaje de periodistas que se consideran 'quemados' es también mayor. Personalmente, apuesto por establecer relaciones de largo plazo. Yo me beneficio, y tú conmigo. El 'win-win' de toda la vida, vamos.
Supongamos que tienes una tienda de discos y en tu página de facebook has conseguido arrastrar, VISA mediante, a 10.000 amigos (ya sabéis que facebook estimula este tipo de comercio). De entrada está muy bien para presumir, y luego está el clásico argumento de la 'masa crítica'. Pero sinceramente, ¿para qué quieres 10.000 personas a las que no les interesa tu tienda? ¿Para invitarlas a 'eventos' que no les interesan? ¿Para bombardearlas con mensajes que ni les van ni le vienen? A largo plazo, ¿de qué te sirve?
He oído muchas veces aquello de "total, no pierdes nada...". Es falso. Pierdes credibilidad. Tus mensajes dejan de ser interesantes sólo porque provienen de ti. Y, mira por dónde, eso es exactamente lo contrario de lo que todos querríamos conseguir. ¿O no?
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